¿Cansado de que el recibo de la CFE se coma una buena parte de tu presupuesto? Si buscas activamente cómo reducir tu recibo de luz, has llegado al lugar indicado.
Esta factura es una preocupación constante, pero la solución no requiere grandes sacrificios ni inversiones complicadas. De hecho, la clave está en los pequeños hábitos que adoptamos día con día.
Desconectar un aparato o apagar un foco puede parecer insignificante, pero la suma de estos gestos se traduce en un ahorro significativo al final del mes.
Por eso, en este artículo, vamos a desglosar las prácticas diarias que realmente funcionan para que tomes el control de tu consumo energético y, por consiguiente, mejores tus finanzas personales.

Implementar estos hábitos en tu rutina diaria hará que notes un impacto directo y positivo en tu presupuesto y en el consumo energético de tu hogar.
Entendiendo el consumo fantasma de energía
Antes de sumergirnos en los hábitos específicos, es importante entender a un enemigo silencioso que infla tu factura: el consumo fantasma o consumo vampiro.
Este término se refiere a la energía que consumen tus aparatos electrónicos incluso cuando están apagados o en modo de espera.
Aunque no los estés utilizando activamente, muchos dispositivos siguen demandando electricidad para mantener sus relojes internos, recibir señales de control remoto o simplemente para poder encenderse más rápido.
Este goteo constante de energía, multiplicado por todos los aparatos que tienes en casa, puede representar entre un 5 % y un 10 % de tu consumo total.
Por eso, es tan importante identificarlos y neutralizarlos. Es, en verdad, el primer gran paso para el ahorro.
Dispositivos que consumen energía sin que lo notes
Adoptar hábitos sencillos, como desconectarlos o usar regletas con interruptor, puede marcar una gran diferencia en tu recibo de luz y ayudarte a ahorrar mes a mes. Los principales culpables del consumo fantasma suelen ser:
- Decodificadores de televisión por cable;
- Consolas de videojuegos;
- Cargadores de celular y laptop;
- Hornos de microondas y cafeteras;
- Televisores modernos;
Una forma práctica de hacerlo es utilizar multicontactos con interruptor. Así, con un solo botón, puedes cortar la corriente de varios dispositivos a la vez, antes de irte a dormir o salir de casa.
Hábitos en la cocina que transformarán tu ahorro energético
La cocina es uno de los espacios donde más puedes reducir tu recibo de luz si adoptas hábitos inteligentes.
El refrigerador es el electrodoméstico que más energía consume, ya que está encendido todo el día. Para optimizar su uso, revisa que los sellos de la puerta estén en buen estado y ajusta el termostato entre 3 °C y 5 °C.
Ubica el refrigerador lejos de fuentes de calor como la estufa o la luz solar directa y deja al menos 10 cm de espacio detrás para una buena ventilación.
Estos pequeños cambios ayudan a que el motor trabaje menos y, por lo tanto, a un mayor ahorro de energía.
En cuanto a la preparación de alimentos, elige el microondas para calentar o cocinar porciones pequeñas, ya que es más eficiente que el horno convencional.
Tapa ollas y sartenes al cocinar para acelerar el proceso y ahorrar gas o electricidad. Además, usa el quemador adecuado según el tamaño de la olla para evitar desperdicio de energía.
Un hábito clave es descongelar los alimentos con anticipación en el refrigerador, evitando así el uso innecesario del microondas.
Iluminación: más allá de simplemente apagar la luz
Apaga la luz si no la estás usando. Es el consejo más antiguo, pero sigue siendo uno de los más efectivos. Sin embargo, podemos ir un paso más allá para optimizar el ahorro en iluminación.
La revolución LED: una inversión que se paga sola
Si todavía usas focos incandescentes o incluso ahorradores (fluorescentes compactos), es momento de hacer el cambio a la tecnología LED. Aunque la inversión inicial es ligeramente mayor, los beneficios son abrumadores:
- Consumen hasta un 85% menos de energía que los focos incandescentes.
- Duran hasta 25 veces más, lo que significa que no tendrás que reemplazarlos en años.
- No generan calor, lo que también ayuda a mantener las habitaciones más frescas en climas cálidos, reduciendo la necesidad de aire acondicionado.

Cambiar los cinco focos que más usas en tu casa por equivalentes en LED puede generar un ahorro notable en tu próximo recibo.
Aprovecha la luz natural y pinta con inteligencia
Aprovechar la luz natural es una de las formas más sencillas y efectivas de reducir tu recibo de luz.
Durante el día, abrir las cortinas y organizar tus áreas de trabajo o lectura cerca de las ventanas te permite maximizar la entrada de luz solar, disminuyendo la necesidad de encender focos.
Además, pintar las paredes y techos con colores claros como blanco, beige o tonos pastel ayuda a reflejar mejor tanto la luz natural como la artificial.
Esto hace que los espacios se vean más luminosos y acogedores, permitiéndote ahorrar energía y mejorar el ambiente de tu hogar de manera sencilla y económica.
Climatización: Mantén el confort sin disparar tu presupuesto
El uso del aire acondicionado y la calefacción puede elevar rápidamente el costo de tu factura, pero con algunos hábitos puedes reducir tu recibo de luz sin perder comodidad.
Ajusta el termostato a 24 °C o 25 °C durante el verano; cada grado menos aumenta el consumo de energía hasta en un 8%. Mantener una temperatura adecuada es clave para el ahorro y el confort.
No olvides la limpieza de los filtros del aire acondicionado al menos una vez al mes en temporada de uso. Un filtro limpio permite que el equipo funcione de manera eficiente y consuma menos electricidad.
Además, combinar el uso de ventiladores de techo o de piso con el aire acondicionado te permite sentirte más fresco y subir algunos grados el termostato, lo que se traduce en un menor gasto energético.
El aislamiento también juega un papel fundamental. Sella puertas y ventanas con burletes o silicona para evitar fugas de aire frío o caliente. Así, tu sistema de climatización trabajará menos y lograrás un ahorro significativo en tu presupuesto mensual.
Lavandería y limpieza: Rutinas que cuidan tu ropa y tu cartera
La lavadora y la secadora también son grandes consumidores. Unos simples ajustes en tu rutina de lavado pueden marcar una gran diferencia.
- Lava con agua fría: La mayor parte de la energía que consume una lavadora se utiliza para calentar el agua. Los detergentes modernos son muy eficientes en agua fría, dejando tu ropa igual de limpia y ayudándote a reducir tu recibo de luz.
- Cargas completas: Espera a tener suficiente ropa para llenar la lavadora. Hacer dos cargas a la mitad consume casi el doble de energía y agua que hacer una sola carga completa.
- Adiós a la secadora: La secadora de ropa es uno de los electrodomésticos que más energía consume. Siempre que sea posible, tiende la ropa al aire libre o en un tendedero interior. Tu ropa durará más y tu ahorro será considerable.
Entretenimiento y oficina en casa: Los nuevos centros de consumo
El trabajo remoto y el entretenimiento digital han convertido nuestros hogares en verdaderos centros de consumo energético.
Como ya dijimos, una estrategia sencilla es utilizar regletas con interruptor para agrupar tus equipos. Al finalizar tu jornada laboral o de ocio, apaga el interruptor de la regleta para eliminar el consumo fantasma de todos los dispositivos conectados.
Además, activa el modo de ahorro de energía en computadoras, televisores y consolas. Configura las pantallas para que se apaguen automáticamente tras unos minutos de inactividad.
Reducir el brillo de pantalla no solo protege tu vista, sino que también disminuye el consumo eléctrico de tus dispositivos. Implementando estos hábitos en tu rutina diaria, lograrás un uso más eficiente de la energía en casa.
Poniéndolo en práctica: Un plan para reducir tu recibo de luz
Toda esta información puede parecer abrumadora, pero no tienes que implementarla toda de golpe. Aquí tienes un plan de acción sencillo:
- Semana 1: El ataque al vampiro. Dedica una tarde a identificar todos los aparatos en modo stand-by. Compra un par de regletas con interruptor y comienza el hábito de desconectar todo por la noche.
- Semana 2: La revolución en la cocina. Revisa la temperatura y los sellos de tu refrigerador. Comienza a tapar las ollas y a usar más el microondas.
- Semana 3: Que se haga la luz (LED). Compra e instala focos LED en las 3 habitaciones donde pasas más tiempo (sala, cocina, recámara).
- Semana 4: Lavandería inteligente. Comprométete a lavar solo con agua fría y cargas completas. Intenta secar al aire al menos una carga de ropa.
Al final del mes, compara tu nuevo recibo con los anteriores. Ver los resultados tangibles en tu presupuesto será la mejor motivación para convertir estos nuevos hábitos en parte permanente de tu rutina.
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Conclusión: Un ahorro sostenible para un mejor futuro financiero
Reducir tu recibo de luz no se trata de vivir a oscuras o de sacrificar tu comodidad. Se trata de ser más consciente e inteligente con nuestro consumo de energía.
Cada pequeño hábito, desde desconectar un cargador hasta lavar con agua fría, es una pieza de un rompecabezas que, una vez completo, revela una imagen de ahorro significativo y finanzas más saludables.
Al adoptar estas prácticas, no solo alivias la presión sobre tu cartera, sino que también contribuyes a un consumo más responsable y sostenible.
El poder de transformar tu factura de la CFE está en tus manos y comienza con las decisiones que tomas cada día.
Preguntas frecuentes:
¿Realmente hace una gran diferencia desconectar los aparatos en lugar de solo apagarlos?
¿Cambiar todos mis focos a LED no es una inversión muy cara al principio?
¿Cada cuánto debo revisar mi recibo de la CFE para notar los cambios?
¿Usar un multicontacto o regleta con muchos aparatos conectados no gasta más energía?